Dejar el pañal sin traumas

¡Hola a todos!

Hoy quiero hablaros de un tema que nos ronda la cabeza cuando nuestro hijo/a cumple los dos años.

Hay quien se lo toma con calma y a quien le entran los agobios (y más si tiene que entrar en el colegio y le obligan a ir sin pañal)

En nuestro caso, nuestra Lu es de primeros de año, por lo que la presión de la entrada al “cole de mayores” no la tenemos. Aún así, soy de las que sigue creyendo en que cada niño tiene su ritmo para todo, no es cuestión de edad, es cuestión de madurez.

Lu empezó a dar signos de querer dejar el pañal en Mayo, andaba diciendo todo el día que le molestaba, que le picaba. Su problema era que no quería sentarse en el orinal, así que empezamos trabajando ese miedo con ella. ¿Que hicimos?

  • Le compramos un orinal que a ella le gustase. En su caso es fan de color morado, así que nos recorrimos todas las tiendas hasta que dimos con uno de ese color.
  • La animábamos a sentarse cuando veíamos que tenía el pañal seco, solo por sentarse (que ya era un logro) tenía una recompensa. En su caso eran sellos de colores, que le poníamos cada vez que se sentaba.
  • El orinal era un elemento mas de decoración en casa, siempre estaba donde ella jugaba, sentaba a sus muñecos, o se sentaba ella vestida. La cuestión era que le perdiera el miedo a estar ahí.

Una vez perdido ese miedo, empezamos a trabajar junto con su profesor el tema de la retirada del pañal, pasamos mucho tiempo sin conseguir un mísero pis en él, pero nosotros seguíamos felicitándola cada vez que se sentaba.

Hasta que llegó el día en el que no quiso pañal (dos meses después). Tengo que ser sincera y deciros que los tres primeros días solo hizo un pis en el orinal, el resto se lo hacía encima. Nosotros no le recriminábamos nada, solo le explicábamos que si se sentaba y lo hacía allí estaría mas cómoda, ya que no se iba a mojar.

Paciencia, no nos quedaba otra. En nuestro caso el cuarto día se despertó pidiendo hacer pipí en el orinal, y desde entonces, todo fue como la seda. Seguimos premiando con los sellos un tiempo, hasta que el tema se normalizó y lo dimos por algo natural.

Con la caca ha sido otro cantar, ha costado mucho trabajo y muchos lloros por su parte, ya que le daba miedo hacer caca, literalmente. Pero esto, os lo cuento en otro post.

¿Cómo dejaron el pañal vuestros pequeños? Contadme, os leo

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Tips para la adaptación a la escuela infantil

¡Hola a todos!

Hoy vengo a daros unos tips que a nosotros nos han servido para la adaptación escolar de nuestra pequeña Lu. Para ella es su segundo año de escuela infantil, pero aún así, estar sin rutinas y 24/7 con nosotros y volver a madrugar para quedarse con otras personas supone un cambio, y más a esta tierna edad, donde cada vez son mas conscientes de lo que pasa y hay que explicarlo todo al detalle.

Si a eso le sumamos que nuestro pequeño/a es tímido/a, ya tenemos mas cosas que trabajar.

Mis recomendaciones para superar el periodo de adaptación de forma mas calmada y feliz son las siguientes:

  • Intenta cogerte las mañanas libres en el trabajo para acompañar a tu pequeño, siempre resulta mas acogedor que te acompañe una figura de apego a un momento tan importante.
  • Paciencia, muchos pequeños tienen un retroceso en su comportamiento cuando sufren este cambio (vuelven a hacerse pis encima, duerme peor, intenta llamar la atención haciendo trastadas, etc). No es algo de máxima preocupación, es solo un signo de alerta que ellos mismos nos muestran, ya que quizás no sepan expresar con palabras lo que sienten ante este cambio.
  • Prepara con antelación la situación, si tienes oportunidad de visitar el centro con tu pequeño, hazlo, intenta que conozca la que será su clase, a su profesor, que se familiarice con el entorno antes de empezar.
  • Lee, lee mucho, soy fiel defensora de la lectura, y mas a los pequeños. Hay muchos libros que tratan el tema del comienzo del colegio que pueden ayudar a tu hijo a comprender que, a pesar de ser un nuevo entorno, debe estar tranquilo.

Como siempre, cada niño es un mundo, yo solo puedo contaros cual ha sido nuestra experiencia. Así que si tienes algunos tips que quieras compartir conmigo déjalos en comentarios, estaré encantada de leerte.

Maternidad en soledad

El primer año como madre lo he pasado en un 90% sola.

Con esto me refiero a que mi marido, por trabajo, ha estado ausente demasiadas horas al día o incluso había semanas en las que no estaba en casa ni para dormir. No voy a negaros que ha sido duro, más que nada porque verte sola con un bebé las 24 horas del día es agotador.

Por suerte he contado con la ayuda incondicional de los abuelos, que la cuidaban si tenía algo que hacer o incluso si necesitaba un ratito para mí. Pero reconozco que no me gusta dejar a mi hija, por muy bien cuidada que vaya a estar, en manos de otras personas para yo tomar el aire, pero a veces es necesario, te recarga las pilas y vuelves con una sonrisa a cuidar a tu retoño.

En este año me ha tocado dormir, alimentar, pasear, bañar, consolar y todo lo que conlleva tener un bebé yo sola. Y mi conclusión es que llevarlo en solitario es duro, muy duro.

Por eso y aunque no sea exactamente igual a ser madre soltera (por elección o no) quiero decirle a esas madres que tienen que tirar hacia delante con sus hijos sin la ayuda del padre que sois unas campeonas, que tenéis mas fuerza de la que creéis y que os admiro.

Bimaternidad, ¿si o no?

Siempre he querido tener mas de un hij@, cuando nos embarcamos en la aventura de buscar el embarazo me veía con dos o tres churumbeles corriendo felices.

Pero llegó la hostia de la infertilidad,  aunque me siento afortunada de haberlo conseguido en la segunda FIV.

Mi marido y yo hablamos mucho sobre futuros hijos,  él sigue creyendo en los milagros y piensa que nuestro segundo hijo vendrá de forma natural, yo soy mas escéptica.  

La conclusión es que no podemos invertir en otra FIV privada, demasiados gastos! Así que si en esta casa viene un nuevo miembro será un verdadero milagro de la naturaleza.

No me gustaría que Lucía fuese hija única la verdad, pero no voy a rogarle a todos los Santos ni voy a coger una depresión si el hermanito no llega. Me siento afortunada de ser madre, no puedo pedir más. 

De momento tampoco es que quiera tener otro hijo, Lucía es muy pequeña aún y quiero disfrutar de ella al 100%, sin tener que compartir mi tiempo con nadie más.  Dejaremos en manos de la suerte, la naturaleza o la providencia divina la llegada o no de otra personita a nuestras vidas. 

¡feliz día! 

Cosas que necesitas para la llegada del bebé 

Ya hace un año que fuimos padres, con la experiencia ya pasada os quería contar lo que para nosotros fue imprescindible para la llegada de Lucía. 
Minicuna.

Para nosotros fue imprescindible ya que no pensábamos practicar colecho. Aunque quien quiera hacer colecho con su bebé también la recomiendo,  ya que es un sitio seguro donde dejar a tu hijo recién nacido mientras haces otras cosas.
Bañera de recién nacido. 

Por muy grande que sea tu hijo cuando nazca no deja de ser una miniatura, para nosotros fue muy cómodo tener una bañera con cambiador, es un armatoste,  pero nosotros le sacamos muchísimo partido. Incluso Lucía sigue usandola pero ya dentro de la bañera.

Mochila ergonómica.

Para mí fue algo necesario en toda regla. Durante el verano podía pasear a los perros por las mañanas sin tener que bajar el carro. Además Lucía se lo pasaba pipa viéndolo todo.

Cuna 

Algo necesario para nosotros, aunque el colecho se ha instaurado en esta casa la mayoría de las noches, pero las primeras horas de sueño las pasa en su cuna.

Carrito

Aquí muchas madres pueden decir que fue un gasto innecesario.  Pero en nuestro caso, a Lucía le gusta ir en él  (siempre y cuando se esté moviendo). Ha sido y es mi aliado para salir a pasear sola con niña y dos perros.

Hamaca

Le ha dado tanto trote que hemos tenido 3! Esta niña es bruta de c…. y rompió dos de ellas. La última tuvimos que guardarla porque aprendió a salirse y ponerse en pie en ella, todo un peligro.  Pero antes del gateo (8 meses) la ha usado muchísimo.  Era la forma que yo tenía para poder darme una ducha, vestirme o hacer la comida.

Y hasta aquí mi selección de grandes armatostes que han sido útiles en mi primer año como madre. ¿cuáles fueron los tuyos? 

¡feliz día! 

Lucía y los sólidos

Quería escribir este post porque como ya os conté Lucía no quería sólidos ni para atrás. Sin embargo, pocas semanas antes de cumplir su primer año de vida Lucía comenzó a comer alimentos sólidos.

No sé como pasó, nosotros seguíamos ofreciéndole comida sólida durante todo el día, ella la cogía y jugaba con ella (o se la daba a los perros, depende del día) pero un día sin venir a cuento el pan fue a su boca, a su padre y a mí se nos caían las lágrimas de ver que la niña comía sin dar arcadas y de forma gustosa.

Después del gran acontecimiento seguimos dándole diferentes cosas a probar, galletas, aspitos, quesitos, cosas que se pudiera comer sin morirme de un infarto porque se atragantara.

De ahí pasamos a darle alimentos contundentes de forma sólida, unos macarrones, tortilla francesa, verdura cocida… y veía como ella con más o menos asco (es algo escrupulosa al tocar ciertas cosas) se lo iba comiendo. Sigue comiendo puré, pero ya vamos complementando entre triturados y sólidos.

Y así ha sido el nuevo avance de mi pequeña en cuanto a la alimentación sólida, cada día me demuestra que cada niño tiene su ritmo, que no hay que forzar, sólo ayudar sin presiones, que cuando ellos estén preparados, lo harán.

 

¡Feliz día!